Casa logo 4En el bosque o la selva encontramos sistemas de producción que podríamos considerar como “automatizados” ya que se mantienen sin que nadie tenga que mantenerlos o “mejorarlos”. Encontramos especies vegetales, animales, aves, insectos y microbios. Todo coexistiendo en armonía. Lo más destacado desde luego son los árboles que alcanzan grandes alturas y proyectan sombra sobre todo lo demás. Desde el suelo suben hiedras y otras trepaderas que se abren paso a través de las sobras del árbol para alcanzar la luz . Y en la superficie vemos plantas y arbustos que ocupan los primeros metros de altura. Debajo de todo esto descubrimos capas de hojas caídas (acolchado) en etapas de putrefacción (mantillo).  Lo más significativo de todo esto es que los rayos de sol nunca llegan al suelo porque toda la capacidad fotosintética se aprovecha.

Este es el sistema que queremos imitar e incluso mejorar cuando diseñamos la instalación y plantación de nuestro jardín. El jardín consistirá en árboles, trepaderas, arbustos, plantas de suelo, acolchado y mantillo. Además servirá y satisfacerá las necesidades y deseos del más evolucionado ser entre todos, el jardinero y amo de la casa, y del “bosque jardín”.

También aplicaremos muchas “tecnologías” encontradas en el bosque. Emplearemos especies especializadas en el control de la erosión y la retención de la humedad y fertilidad. Otras (leguminosas) fijarán nitrógeno de la atmósfera en el suelo para su aprovechamiento por otras especies, que dependen de este nutriente para desarrollar frutos. Planificaremos a corto y largo plazo cuándo elegimos especies. Donde ubiquemos los árboles más nobles y de crecimiento más lento, como los Quercus o Robles, acompañaremos con otros de crecimiento rápido como la Casurina o Acacia.  Éstos establecerán una cobertura forestal en pocos años. Mientras los lentos crecen iremos podando e incluso eliminando los rápidos. Elegimos árboles como la Casurina o Acacia  porque son literalmente máquinas de producción de mantillo. Y cuando los podamos o suprimimos sueltan grandes cantidades de nitrógeno y materia orgánica al suelo a la vez que liberamos lugar para los lentos, que después de veinte años irán conquistando todo el espacio “aéreo”.

En paredes y muros que queramos poblar con hiedras también plantaremos otras trepaderas de rápido crecimiento (parra virgen), ya que la hiedra es lenta.  La parra virgen tapará en pocos años toda la superficie vertical. Iremos podándola mientras crezca la hiedra.  Como la parra es de hoja caduca y la hiedra no, será fácil distinguirlas cuando podemos en invierno.  Una vez cubierta la superficie eliminaremos la parra y nos quedaremos con la hiedra que es verde todo el año, poco “invasiva” y de bajo mantenimiento.  Incorporaremos en la pared o muro también varios tipos de trepaderas ornamentales y fructíferas.

Para setos elegiremos también una variedad de especies rápidas y lentas, ornamentales y fructíferas.  La Casurina y retama juntos crean una pared vegetal impenetrable en pocos años. Pero este seto consistirá principalmente en encina y alcornoque a muy poca distancia entre si. Iremos erradicando Casurina y retama, y en un plazo de diez a quince años conseguiremos un seto compacto, impenetrable y de muy bajo mantenimiento.

Para establecer bordillos y estabilizar los laterales de bancales y desniveles muy inclinados plantaremos esparto, romero, tomillo, salvia, retama, orégano, alcachofa, étc… Todas las plantas se posicionarán en cuencos preparados en la tierra que servirán para retener humedad y fertilidad. Esparciremos paja para crear un acolchado de 15 a 20 cm. de grosor artificial e instantáneamente, que facilitará el control de “plantas voluntarias no deseadas” (malas hierbas).  El acolchado se pudrirá y establecerá mientras tanto el mantillo necesario para que estas zonas inclinadas queden bien sujetas y estabilizadas por la vegetación y sus raíces.

Localizaremos plantas comestibles y fructíferas según su uso y cosecha.  Las hierbas aromáticas tendrían que estar cerca de la cocina. Frutales y verduras que hay que cosechar a lo largo de la temporada serán localizados cerca de la casa o junto a caminos principales.  Normalmente la masa de la casa o de una pared o un muro crea suficiente protección de temperaturas extremas para permitir la localización de alguna planta, arbusto o árbol tropical o semi-tropical. Así, en la mayor parte de la Península Ibérica podemos crear pequeños micro-climas donde puede aguantar el invierno un naranjo, kiwi, algarrobo, limonero, étc..

En el lado sur de la casa plantaremos árboles de hoja caduca que proporcionarán sombra en verano y en invierno dejarán caer sus hojas permitiendo penetrar los rayos del sol.  Si la propiedad sufre  vientos adversos y predominantes colocaremos árboles y arbustos en este lado con el fin de amortiguar sus efectos.  Si incorporamos calefacción solar pasiva en el diseño y construcción de la casa, entonces también incluiríamos un invernadero en la misma fachada.  Durante la mayor parte del año el patio e invernadero serán la zona más hogareña de la casa. Por lo tanto, la cocina, sala de estar y cuarto de baño deberían estar situados alrededor de ella.

Al incorporar un sistema de transpiración como el “Cinturón Verde” o “Lomo Largo” para la asimilación de aguas grises y negras, la localización de éstos será prioridad en el diseño del jardín y de la casa.  Si por el contrario, optamos por instalar un inodoro de cámara de “compost” en seco (de moderna tecnología, cómodo y artesanalmente acabado), éste se ubicará en el lado sur de la casa y la salida de compost estará a una altura suficiente para que el contenido descompuesto de las cámaras rotatorias caiga por gravedad dentro de una carretilla a ras del suelo.

Se realizarán movimientos de tierra con maquinaria pesada (escavadora) para establecer bancales y cauces de drenaje controlado para la captación y retención de lluvia, materia orgánica y nutrientes.  Si la parcela es suficientemente grande se debería hacer una charca o un estanque de obra del tamaño más adecuado para cada caso. Se incorporará un sistema de obtención y almacenamiento de agua para riego (pozo y alberca).

Todos estos esfuerzos valen la pena si consideramos lo importante que es el jardín. Queremos que una casa sea animada, como los seres que habitan dentro y fuera de ella.  Deseamos un hogar vivo, un organismo en simbiosis con su entorno.  Además de las leyes urbanísticas existen las naturales y las de la física, como la tercera de la Termodinámica (la Entropía). ¿Qué pasaría si el diseño y construcción de nuestro hogar se planificasen y realizasen conforme a esta imperante ley natural? ¿Es la ley de la Entropía también aplicable a las de la ecología, la economía y la construcción?

Si respetamos la Ley de la Entropía descubrimos que todo ser vivo asimila nutrientes y en el proceso produce más fertilidad que de la ingiere.  Nuestra existencia no tiene que significar la degradación medio-ambiental sino que al contrario debería complementar y proporcionar valor añadido al entorno que habitamos. Esta no es necesariamente una actitud ecológica sino sencillamente lógica.

Por ejemplo, la ciencia revela que hay más fertilidad en la orina y excremento humanos de la que contiene la alimentación que ingerimos para producirlos.  ¿De dónde viene este “valor añadido” cuando la comida pasa por nuestro metabolismo? ¿Cómo podemos integrar este beneficio dentro de un circuito cerrado de fertilidad en lugar de excluirlo del sistema y provocar que, en lugar de beneficio, sea un residuo o desperdicio contaminante?   La respuesta es sencilla. El hogar debe ser parte de un circuito de fertilidad cerrado, en lo cual sus alrededores (jardines) asimilan todos los “beneficios” que salen de él. Es cuestión de diseño. Los residuos no deseados, la contaminación, es decir: La Entropía, son lógicamente consecuencias de fallos en el diseño.

Vivamos dónde vivamos siempre hay organismos, plantas y árboles capaces de asimilar nuestros desechos biológicos sean restos de comida provenientes de la cocina o las aguas “grises y negras” del cuarto de baño. Todos los componentes líquidos y sólidos son perfectamente asimilables por el jardín si este último está incorporado integralmente en el diseño del hogar. En cada aspecto del jardín abundan las oportunidades para convertirlo todo en flora y fauna que nos devolverá vida y belleza a nuestro hogar.  Se trata de tecnologías sencillas y en muchos casos tradicionales y antiguas, de las cuales aquí hemos tratado en resumen.

En el jardín, los metros cuadrados, en términos fotosintéticos, son metros cúbicos. Un césped es un cultivo que sí se mide en metros cuadrados, pero un arbusto o árbol es un cultivo que se mide en metros cúbicos. Si plantamos árboles y arbustos, en lugar de césped, aprovechamos la fotosíntesis en tres dimensiones (metros cúbicos) en lugar de en dos dimensiones (metros cuadrados). Así aprovechamos no solamente de la superficie sino también del espacio encima de ella.  Queremos que nuestra casa sea parte integra de un “bosque jardín”.

En pocos años y con relativamente poco dinero y trabajo, tu casa puede ser todo un hogar. Podrás vivir en compañía con la flora y la fauna, y disfrutar de los frutos de ello. Podrías estar pescando tencas en tu propia parcela, y criando crustáceos, lagartos tritón, patos, ranas, animales y plantas, incluso especies en peligro de extinción. Pues, ¡qué la vía de extinción vaya directamente a tu bosque jardín!  Y tu jardín servirá como modelo para seguir. Te proporcionará una importante parte de tus necesidades y te evitará depender exclusivamente de la agricultura industrializada. Tu hogar creará vida por fuera tanto como sostener la de dentro. En el mantenimiento del jardín emplearemos a fondo la Permacultura, y así eliminar la necesidad del arado y tratamientos químicos, lo que significa un gran ahorro en gastos de energía, trabajo y dinero. Se trata del diseño de un sistema de producción y consumo cerrado basado en los sistemas naturales de los bosques.  Artificialmente acentuamos los sistemas de captación y retención de nutrientes y humedad naturales del bosque. Explotaremos al máximo la fotosíntesis en metros cúbicos en lugar de en metros cuadrados. Minimizaremos el proceso de evaporación maximizando el de transpiración. Así la capacidad de la comunidad vegetal y la radiación solar de transformar lo mineral en carbono será la máxima posible.

Considaremos el suelo como el cultivo y los frutos meramente como valor añadido. Así, el contenido de humus o materia orgánica en el suelo aumentará. El bosque artificial se establecerá.  Pasará por un lento proceso de metamorfosis mientras las especies de rápido crecimiento dan lugar a las de lento. Dentro de pocos años estaremos probando sus frutos y viendo los efectos de enriquecimiento y mayor actividad y diversidad biológica tanto en el suelo como por encima de él. Nuestro jardín tenderá hacia la sinergia biológica entre la tierra madre y el hombre hijo, en un circuito de fertilidad cerrado, sin aportaciones o contaminaciones, desde o hacia fuera (sin entropía).  Asimismo, satisfacerá muchas de las necesidades de la familia a la vez que proporcionará un hábitat para la fauna y flora. Será un jardín espléndido donde jugar o retirarse y contemplar la naturaleza.

Esperamos poder diseñar, crear y plantar un bosque jardín para ti. Se enriquecerá con los años y será disfrutado por futuras generaciones.

A tu servicio,

Greg Grisham.

http://s1028.photobucket.com/albums/y349/greggrisham/